¿Para qué las empresas necesitan coaching?

Según la Federación Internacional de Coaching (ICF), el coaching es una asociación (o una alianza de vínculos de colaboración) voluntaria entre un coach (o equipo de coaches) y la empresa (cliente) en un proceso creativo y estimulante que inspira al cliente a ampliar sus habilidades de gestión (rango de acciones) con el propósito de maximizar su potencial. Desde un enfoque transdisciplinario, el coaching facilita la creación, desarrollo y puesta en marcha de objetivos empresariales, profesionales y/o comerciales que permitan identificar estrategias sólidas y ejecutar planes para la consecución de resultados extraordinarios a través de un alto desempeño. Para este fin, es imprescindible contar con equipos efectivos compuestos por profesionales con destrezas complementarias que sean recíprocamente responsables, estén comprometidos con una visión y propósito común, y demuestren estar alineados a lograr un único objetivo con un conjunto de metas de rendimiento claramente definidas.

En un entorno volátil, incierto, complejo, ambiguo e hiperconectado, las empresas tienen el desafío de competir e innovar en una serie de ámbitos de acción. Para asumir este desafío adecuadamente resulta fundamental usar el coaching para cuestionarse en forma permanente la efectividad de sus aprendizajes. Es ahora necesario que los equipos y los líderes de una empresa modifiquen su forma de observar y actuar y así puedan establecer una nueva relación con el mundo, o bien una nueva forma de ser parte del mundo. Dicho de otra manera, solamente es posible que las empresas logren resultados óptimos a través de un aprendizaje efectivo y continuo. 

La Cuarta Revolución Industrial traducida en vertiginosos avances en diversas ciencias, medicina, inteligencia artificial, robótica, transformación digital y otras áreas de conocimiento exige que las organizaciones se adapten a los cambios globales en forma cada vez más rápida. Los informes del Foro Económico Mundial sobre el futuro del trabajo señalan que la sociedad avanza en forma tan acelerada que en los próximos años habrá un cambio dramático en el aprendizaje que requieren las personas y los negocios a nivel mundial.

En ese sentido, el desafío de aprendizaje no tradicional para los equipos y líderes empresariales consiste en adquirir competencias técnicas y también competencias relacionadas con el autocuestionamiento, regulación de emociones, y comportamientos efectivos en los procesos de gestión. Son precisamente éstas las competencias de aprendizaje que el coaching facilita para asegurar que las personas logren un mejor desempeño en las empresas.

Desde un enfoque ontológico, los seres humanos somos seres lingüísticos. Es decir que todo pasa a través del lenguaje. Las empresas son redes de conversaciones de colaboradores en equipos de trabajo que incluyen intricadas peticiones y ofertas lingüísticas. En definitiva, todo lo que ocurre en la empresa se concreta a través de conversaciones. Cuando algo sobra, falla o falta, puede deberse a la ausencia, incoherencia o incompetencia de una conversación. Muchas veces se hacen promesas y compromisos en las que el lenguaje juega un rol preponderante. No solamente importa el qué un líder dice sino como lo dice. De otro lado, tenemos a otro líder o colaborador quien es probable no ha sido entrenado en la escucha eficaz. Es allí donde sirve el coaching para revisar las múltiples y complejas interacciones, las relaciones de trabajo y la coordinación de acciones de las personas y los equipos.

Desde un enfoque sistémico, el coaching tiene el rol preliminar de:

  • Escuchar al equipo en diferentes aspectos de su trabajo.
  • Observar los procesos que de acuerdo ciertas limitantes en conversaciones o coordinaciones impiden o dificultan la consecución de los objetivos y resultados.
  • Identificar y profundizar en aquellos factores relativos a la productividad, que descubran las fortalezas y áreas de mejora del equipo.
  • Conocer las formas relacionamiento del equipo, reglas no escritas, la forma en que los colaboradores y líderes se escuchan y resuelven los conflictos, las creencias limitantes o facilitadoras, las formas de retroalimentación, etc.
  • Entender cómo siente ese sistema, qué ambiente se respira, cómo expresan las emociones y en qué estado de ánimo se encuentran.
  • Observar las formas de comunicación y colaboración, las interacciones dinámicas que hay entre sus miembros, detectando el flujo de energía, las formas de catalizar o polarizar los asuntos.
  • Identificar los modelos de conducta o comportamientos que se toleran, qué cuestiones se soslayan, refuerzan, y si éstas ayudan o frenan la consecución de los objetivos.

Resumiendo, el coaching brinda a la empresa servicios y procesos a medida, acompañando a los equipos y personas a encontrar soluciones por sí mismas y adoptar nuevos comportamientos y acciones que amplíen el rendimiento profesional y organizacional para lograr mejores y extraordinarios resultados.